EL MOMENTO QUE VIVE EL ARBITRAJE ECUATORIANO: UNA HISTORIA REPETIDA…

“Hay gente que debería dedicarse a otra cosa”. Es la frase que Fabián Bustos, director técnico de Barcelona, pronunció luego del partido que su equipo jugó contra Liga Deportiva Universitaria de Quito, el pasado lunes y que el cuadro guayaquileño perdió con un polémico arbitraje de Diego Lara. Dentro de los reclamos de Bustos, está la jugada en la cual Liga marca el primer gol. En esta jugada, Piovi comete una fuerte falta contra Preciado. El árbitro deja continuar el juego dando aparente ventaja al equipo que recibió la falta, pero, ¿Hay ventaja cuando un jugador está en la mitad de la cancha, con marca cercana y a 50 metros del arco rival?

Semana tras semana, los árbitros son el ojo de un huracán que parece no perder fuerza y que se repite todos los años.

Para escribir este artículo, escarbé algunas revistas y diarios de antaño para solamente comprobar que históricamente el futbol ecuatoriano padeció de malos arbitrajes y constantes reclamos de los equipos que, como es obvio, cuando se ven beneficiados, no dicen ni una sola palabra, pero al verse perjudicados, encienden las alarmas.

Abro una revista de 1969 y encuentro calificaciones del medio, a los árbitros tales como: René Torres, regular; Eladio Figueroa, mediocre; Enrique Suárez, mediocre; Ramiro Torres, regular, etc. Los hermanos Torres, Raúl, Pablo, René, Ramiro, también tenían días grises. Y es que Elías Jácome, recordado árbitro ecuatoriano, primero en estar en un Mundial (Italia 90), señalaba en 1977 que :

“Es bien difícil dirigir en Ecuador. Es diez veces más difícil que dirigir en Argentina”.

Elías jácome

¿Y me pregunto si acaso en Ecuador las reglas son diferentes o se juega otra variante del deporte? ¿O será acaso que pese a haberse profesionalizado, el árbitro ecuatoriano no ha recibido las capacitaciones necesarias para asegurar un buen nivel de arbitraje? Es de humanos equivocarse, pero hay errores que son realmente incomprensibles, muchas veces de sentido común. La tarea del asistente parece no ser el complemento que un árbitro necesita para poder tener precisamente eso: asistencia a tiempo para poder tomar una decisión cuando alguna jugada o detalle se le pasó por alto.

Si bien es cierto, muchos jugadores y miembros de la banca técnica no colaboran y se exceden en los reclamos, no está por demás señalar que muchas veces estos reclamos se producen precisamente por decisiones arbitrales que son polémicas.

Sigo recorriendo mi biblioteca y encuentro una revista de 1972 y un titular que dice: “Por favor Señores Jueces”. Y se refiere a ciertos árbitros de la época que se dejaban gritar, empujar y hasta escupir sin tener la entereza para expulsarlos.

En 1976 leo un titular “Estos árbitros si se atreven” y se refiere a cuatro árbitros argentinos que por aquella época dirigían en Ecuador: Juan Carlos Rodríguez, Roberto Goycochea, Abel Gnecco y Óscar Veiró. Lejos de evolucionar el arbitraje, siguió recibiendo críticas a jueces como Elías Jácome, Adolfo Quirola, Jorge Orellana, Alfredo Rodas, Medardo Serrano y la lista es larga; pasan por ahí los Byron Moreno, Alfredo Intriago, entre otros.

En 1982, el árbitro Esteban Ramírez, decía: “Del arbitraje no se puede vivir” Indicaba que las remuneraciones eran muy pobres. Si bien el tema ingresos mejoró en los últimos años, los árbitros no dejan de quejarse de bajos ingresos, de largos periodos impagos, de falta de capacitación, de inseguridad (cuando había público en los estadios), etc.

Una denuncia que alimenta las dudas

Parece ser un tema de nunca acabar pero para que esto mejore habrá que esperar la implementación del VAR en todos los partidos, mejores y más frecuentes capacitaciones a los árbitros, colaboración de los jugadores en la cancha (faltas evidentes como empujones tienen el descaro los jugadores de reclamar al árbitro la sanción de una falta), mayor firmeza en tomar decisiones (no solo los árbitros sino también los asistentes y el cuarto árbitro), menos reclamos y presión desde las bancas, no insistir en la quema de tiempo cuando se está en ventaja, formación adecuada de nuevos árbitros, asignación de los mejores perfiles para encuentros decisivos, etc.

Todos ansiamos mejores días para el fútbol ecuatoriano, que el arbitraje mejore, que gane siempre de manera justa quien hizo mejor las cosas en la cancha y que los técnicos, que tienen derecho a la crítica, se dediquen también a corregir sus errores propios y los de sus equipos. El arbitraje no es para cualquiera. Se necesita tener capacidad, pero también firmeza para tomar decisiones. Nunca han sido ni deben ser los protagonistas de los partidos. De hecho, al terminar este artículo, abro un libro. El autor escribe sobre los equipos, jugadores, técnicos, sistemas tácticos, estadios, fechas celebres…pero en ninguna se menciona a los árbitros. Que pasen desapercibidos, es lo mejor.

Fabián Vizcaino

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