MOISÉS CAICEDO: LA PACIENCIA COMO VIRTUD

El camino puede ser tedioso, extenso, puedes encontrar distracciones y caer; como le paso a tantos. Puedes rendirte también, pero son quienes entienden que el talento siempre es bien recompensado, con esfuerzo de la mano, quienes llegan al premio final. Moisés Caicedo y la paciencia como virtud.

Desde el primero de febrero de 2021, Moisés Caicedo llegó a Brighton, después de un muy buen semestre entre Independiente del Valle U20, Independiente del Valle absoluto y selección ecuatoriana, esto le permitió dar un gran salto a muy temprana edad. Tenía solo 19 años. Tuvo que cambiar costumbres, adaptarse en solitario, no solo a un nuevo país, sino, a dos, pues tendría también tiempo de cesión en Bélgica: entre ello, adaptarse a culturas locales, idiomas, estilos. Todo, en un año. Los pasos eran gigantes, pero estaba hecho para este tipo de retos.

Y se sabía desde su primera intervención con pelota, desde sus primeros partidos en primera, desde sus primeras sensaciones con selección. Todos sabemos que su techo es el infinito, pero había que demostrarlo dentro de la cancha, en una de las ligas más importantes del mundo, por no decir la más importante. El terreno era hostil: Premier League, contra el Arsenal, después de una racha de 7 derrotas consecutivas, tras la lesión de Moder, quien era el titular habitual. La importancia del contexto para enaltecer el talento.

Moisés Caicedo sólo tuvo que esperar un año con dos meses y ocho días, un total de 432 días, desde su llegada al Brighton para jugar su primer partido titular por Premier League. El sueño de chico. Tuvo partidos de Copa y también tiempo en Beerschot, hay que decirlo, pero no hay nada como la competencia liguera más importante del mundo. Y entonces, después de un contexto especial, se dio el partido que empezaría con esta historia.

Arsenal en puestos de Champions League, Brighton mucho más cerca del limbo, sin muchas aspiraciones de llegar a torneos internacionales por su racha negativa. Existían distancias, distancias importantes. Partidos complicados requieren competencias a la altura. Lo entendió bien Moisés, quien tuvo un rol presionante en la zona del interior, como perseguidor insaciable de Ødegaard, quien no estaría tranquilo en todo el día. Responsabilidad en la marca, incomodando al rival hasta sacarlo de partido, llevándolo al limite: una tarjeta para Martín Ødegaard en 38 minutos, sin incidencia en el partido ofensivo de su equipo. El posicionamiento y lectura del ecuatoriano le permitió siempre estar un paso delante de su rival.

Los minutos pasaron y la participación ofensiva de Moisés era escasa, casi nula. Hasta que, durante el segundo tiempo, se animó. Y había que buscar el ataque porque existía capacidad para lastimar. Entonces, la pelota llegó a la banda izquierda, y entre Cucurella, Trossard y Moisés gestaron la jugada: la visión para participar, llegar y centrar al pie de Mwepu, el centro exacto para asegurar la victoria y exigir al rival mucho más desgaste. El plan resistencia tenía que continuar, con Moisés como protagonista.

Finalmente se dio la victoria, después de 7 fechas de derrotas consecutivas. Entonces, después de su participación importante desde lo táctico, teniendo participación incluso en el gol, Moisés parecía acomodarse en el lugar que Moder había dejado libre, y desde ahí, no lo soltaría, al menos por ahora.

El partido contra el Tottenham fue similar: jugador táctico, de movimientos simples en media cancha, con buen pie para pasar y con mucha actitud para robar. El Ecuador miraba atento. Era la segunda participación como titular, parecía ir en serio, y en ambos, en contextos complicados. Pero no se achicó, ya sabemos que le gustan los desafíos.

Mucho más posicional, igual de aplicado tácticamente y bien acompañado. Desde su aporte individual, la victoria consecutiva del Brighton, que venía de muy mala racha antes de esto. Iba creciendo futbolísticamente y creció también en confianza. Aún tenía problemas para animarse al ataque, pero pasa por una cuestión mucho más táctica: su recuperación de pelotas era más importante que su participación ofensiva para el colectivo. Y, en este deporte, pensar en el colectivo es una virtud mucho más significativa.

Seguían apareciendo retos complicados para Moisés, pero es lo que el primer nivel demanda. Todas las semanas tienes la posibilidad de enfrentar a un grande mundial. Y también, te exige que, como equipo de menor jerarquía, sepas competir. Entonces, el ritmo de competencia es altísimo. El Manchester City era el rival, y si bien el resultado no acompañó, Caicedo tuvo un gran partido.

Su inicio de partido fue cercano a Kevin de Bruyne, una de las principales estrellas del City, y de los mejores del mundo en su posición. A manera personal, lo referenció muy bien, pues estaban en el mismo sector del campo. No permitía controles sencillos y asfixiaba constantemente al enganche, lo que limitó su juego, hasta que decidió cambiarse de banda para encontrar espacios, y el equipo de Manchester empezó a lucir mejor. En este partido, Moisés jugó de Bissouma, es decir, con mucha más responsabilidad defensiva, pues tuvo que cubrir en mayor parte el carril central. Sus intercepciones fueron un alivio, a partir de ellas, evitó dos posibilidades muy claras de gol para el rival: la primera, después de un error de su arquero que dejaría al rival solo frente al arco, y la segunda, evitando un remate en solitario desde media distancia gracias a su lectura.

Lastimosamente, el colectivo no estuvo en su mejor día, y era evidente que la superioridad del City se iba a terminar reflejando en el marcador: 3 a 0 en contra. La primera derrota de Moisés como titular. No fue un mal partido, pero tampoco fue el mejor, pudo, tal vez, participar más de la generación de juego, pero eso es otorgarle responsabilidades que este día no eran suyas. De igual forma, es uno de los terrenos a mejorar para poder encontrar equilibrio entre su versión ofensiva y defensiva, como en selección, pero pasará por las ideas que Graham Potter entregue al equipo, y las necesidades de cada partido.

En su último partido, contra Southampton, Moisés Caicedo tuvo un partido algo más discreto en relación a sus dos partidos previos, donde tuvo un nivel destacable. Encontró, aún así, participaciones interesantes en el ámbito defensivo. Quitó, mordió, respaldó la marca, estuvo sólido porque no brindó libertades al rival, pero este partido precisaba un Moisés que también participara en fase ofensiva, y que encontrará espacios para atacar en profundidad.

Aquí no estuvo tan claro como en otros días, donde el pase limpio era de sus mejores argumentos; eso también termina bajando puntos en su calificación. El quite y la marca siguen siendo una virtud, pero tiene que aprovechar mejor los partidos ante rivales frágiles para romper líneas y llegar a zona ofensiva, como en selección. Es la mejor forma para poder asegurar su puesto como titular.

En líneas generales, la adaptación de Moisés Caicedo fue un camino largo, con problemas en el medio y cambios bruscos para un chico que intenta llegar a lo más lejos, y que está en el camino correcto. Necesitará encontrar el equilibrio adecuado para ser importante, también en partidos que necesiten un interior que busque romper líneas con sus pases y con sus conducciones. Es la pieza clave para convertirse en un prospecto real de Premier League, pero, sin lugar a dudas, su arranque es sensacional. Empezando su carrera mientras cumple sus sueños. Un chico que sueña en grande y que merece lo que sueña.

Diego Briones

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