LA TRI NO ES APTA PARA TODO PÚBLICO
Éxtasis. Hace mucho tiempo que un partido de Ecuador no me provocaba esa sensación. Fueron 45 minutos iniciales de puro deleite, cómo quien observa un amanecer en la playa junto el amor de su vida o quien recibe la noticia de que consiguió su ansiado título. A veces dicen que no se puede comparar, qué es ridículo, qué es sólo fútbol. La próxima vez que escuches eso, ponlos a ver el reprise de este partido y disfruta lo que dibuja la cara del escéptico.
La Tri hoy practicó un fútbol para mayores de 18 años. El uso y abuso de la pelota fue en ocasiones erótico. Todo lo que remataba contra Vargas en la primera mitad fue gol. No pasaban ni cuatro minutos y el tema se puso serio. Tiro libre de Mena, rechazo de la zaga, Arreaga y Caicedo ensayan doble cabezazo y Arboleda, como ariete, de media vuelta comenzó el festival. 1-0.
No pasaron ni cinco minutos y el tema pasó a ser intenso. Saque del arquero colombiano, Arreaga rechaza-centra y Mena, que le hizo una mueca a la trampa del offside, toma la pelota con clase y con sutileza puso la segunda. Delirio.
Méndez y Caicedo a esas alturas ya jugaban como en el jardín de sus casas. Tuya, mía, corte, pase, siempre para adelante. La escuela del Valle en máximo esplendor. El 4-4-2 de Queiroz deambulaba en cancha. Otra vez Caicedo para Mena ahora por izquierda, llega al fondo y centra al área chica. Ahí estaba Estrada, como siempre. 3-0. Locura
Se le venía la tarde, noche, eliminatoria a Colombia. Alguien los estaba sometiendo sin piedad y nunca vieron la placa. Pero había más. Esto se ponía caliente. Muñoz se había tironeado y la joya, Gonzalo Plata entró al cambio. De él nace la cuarta. Pase largo y pasado de izquierda a derecha, la baja Perlaza y Arreaga, que había subido remata a placer. Porno.
Queiroz quería a esas alturas hacer 11 cambios. Pero solo podía 5, se la jugó por cuatro en ¡el primer tiempo! Pero de poco sirvió. El empuje de la vergüenza y el pundonor lo llevaba Duvan Zapata, que sólo contra el mundo generó un penal de, cuando no, Arreaga. James (sí, si estaba jugando) cobró y a cobrar. Al descanso 4-1.
El segundo tiempo fue otro recital donde Vargas se convirtió en héroe. De no ser por el de Atlas, esto hubiera sido para Guinness. Pero el hambre de gloria estaba tremenda. La sombra del Bolillo y su conocido “resultado saca técnico” bailaba el purilino entre las sombras del Rodrigo Paz Delgado. Gonzalo Plata y Mena se juntaron por la derecha y el del Sporting de Lisboa marcó un golazo. Esto ya no era apto para menores. Mandé a mi hijo a que vaya a hacer las tareas arriba. En ese descuido, me entero que Gonzalo se iba expulsado por sacarse la camiseta. No importa, la gente ya estaba celebrando con mascarilla.
Pero faltaba uno más. Pervis de tiro libre cómo para cerrar todo y apagar la luz. 6-1 ante una Colombia siempre difícil y a veces frustrante es un bálsamo gigante para un año complejo y complicado. Ecuador ganó, goleó y gustó. Y este partido pasará a la historia y se repetirá una y otra vez a las nuevas generaciones, siempre claro, acompañados de algún mayor.
