La dosis de locura que vestirá de blanco en la LigaPro

Deyverson llegó a Liga Deportiva Universitaria, sacudiendo la época de fichajes y presentando al fútbol ecuatoriano una figura de “locura” que aviva – para bien o para mal- la experiencia de los hinchas. Entre goles, polémica y jerarquía, el brasileño llegó a Pomasqui como una apuesta que rompe con la tan mencionada austeridad.

Hay fichajes que se anuncian y otros que se sienten. No hizo falta verlo entrenar ni esperar su debut para entender que Liga incorporó carácter, expectativa y una dosis de caos futbolero. Tras un par de temporadas de mesura económica, la dirigencia abrió la billetera y apostó por un atacante con rodaje internacional, gloria y una personalidad que se destraba en la cancha. Las conversaciones venían desde hace meses, con el cuerpo técnico empujando la idea y la dirigencia esperando el momento. Cuando el delantero quedó libre tras su salida de Fortaleza, el escenario se alineó. Liga aceleró, cerró y oficializó una contratación que por impacto mediático, ya es una de las más relevantes de la historia del fútbol ecuatoriano, invertir en jerarquía, es parte de la construcción de un equipo fuerte con objetivos delineados en las competiciones del 2026.

Nacido en Río de Janeiro en 1991, Deyverson Brum Silva es producto de un fútbol que mezcla calle, picardía y carácter. Muy joven cruzó el Atlántico para probar suerte en Europa. Portugal fue su primera escala, aunque su paso por Benfica fue en reservas. Luego vinieron estaciones menos glamorosas, Belenenses, Colonia, Levante, Alavés y Getafe. No fue una estrella en Europa, pero tampoco un actor irrelevante. Sumó minutos, se fogueó en ligas exigentes y entendió el juego desde distintos registros. Sin embargo, su versión más potente apareció cuando regresó a Brasil. Con Palmeiras encontró su lugar en el mundo, fue el comandante que gritó goles y a partir de ahí se ganó el cariño de los hinchas. Campeón del Brasileirao, de la Copa Libertadores, de la Recopa Sudamericana y del Paulista, Deyverson fue decisivo en todos los trofeos levantados. El balance de su carrera es positivo, 472 partidos profesionales, 119 goles y 31 asistencias en cuatro países y diez clubes.

Hablar de Deyverson sin mencionar su carácter sería contar solo la mitad de la historia. Es un futbolista intenso, gestual, provocador. Celebra goles con el pecho inflado, discute, incomoda y vive cada partido como si se tratara de una final. Para algunos, exceso, para otros es identidad. En Ecuador ya dejó una postal antes del debut oficial. En la Noche Blanca 2026, no le importó el contexto relajado, fue al choque, festejó cruces defensivos y planto su mirada. Deyverson no sabe jugar a media luz.

Detrás del fichaje hay una historia personal. El propio jugador reconoció que su esposa, Karina Alexandre, fue quien decida el giro de su vida. Cambios de hábitos, disciplina y una búsqueda de estabilidad emocional acompañaron la decisión de aceptar la propuesta del Rey de Copas del Ecuador, Liga apareció como el escenario para un delantero que todavía siente hambre de triunfos. La llegada de Deyverson inscribe a Liga en una lista selecta de clubes que se animaron a importar nombres con cartel desde la tierra de Pelé, algunos triunfaron, otros decepcionaron.  A Pomasqui llegó un jugador, que se roba cámaras y que obliga al entorno a convivir con la intensidad. Liga no contrató silencio ni perfil bajo. Contrató peligro para el área rival y  espectáculo.

El fútbol también necesita historias, personajes y emociones, eso también cuenta, todo lo demás será relato. La jerarquía se confirma jugando, por su parte, se confirma con el pasar de las fechas. Deyverson tiene pasado, nombre y carácter. Ahora debe demostrar que su dosis de locura es compatible con los goles que deberá marcar.

Edu Gurú

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