JORDAN SIERRA, EL ARTE DE LO SENCILLO

Rodeado de futbolistas que antes miraba por la televisión como el francés Gignac, el chileno Edu Vargas y el ecuatoriano Enner Valencia, Jordán Sierra mantiene intacto el valor que resume su juego y su vida: la sencillez.

Lo conocí cuando jugaba en las divisiones menores del Manta FC. Su mentor, José “Pepe” Valencia, una vieja gloria del Barcelona y Delfín, me lo había presentado como el futuro 10 de la Selección.

Cuando conversábamos era fácil notar en él una simpleza de palabras resumidas en la felicidad que le daba jugar a la pelota. No era para menos, estaba muy cerca del debut en el Manta FC en el 2014, todo un logro para quien había aprendido a tocar la pelota de forma sencilla en una cancha de tierra, ubicada detrás de la casa de “Pepe” Valencia, su maestro desde niño.

Jordán no defraudó a finales del 2014 cuando terminó jugando en un Manta FC que descendió a la Serie B, pero en el que había mostrado ser dueño de un pase simple que hacía más daño que largos recorridos con la pelota al pie.

Fabián Bustos, quizás el ojo más afinado del fútbol nacional para cazar talentos, lo llevó a un Delfín que en 2015 terminaría ascendiendo a la “A” tras salir primero en la tabla.

En 2016, Jordán recibió una noticia que le destrozó el corazón, pero no las ganas de seguir tras sus sueños. Después de un partido con Clan Juvenil, en Sangolquí, se enteró de que uno de sus hermanos maternos había fallecido.

La noticia fue una estocada que lo hirió profundamente, pero Jordán convirtió el dolor en ganas: debía sacar adelante a su mamá, a su familia, en memoria de su hermano.

Curiosamente, un año después, estábamos en concentración para jugar contra Clan Juvenil, en Sangolquí. Yo trabajaba en Delfín como Director de Comunicación y a veces solía conversar con los jugadores para intentar motivarlos. Había notado a Jordán un poco triste, algo poco habitual en él, siempre presto a jugar algunas bromas.  Cuando me contó que su hermano cumplía un año de fallecido entendí todo.

-Bueno, me toca dedicarle un gol-, me dijo.

Así fue. Anotó un lindo gol, en una tarde en la que no se pudo ganar. 3-3 fue el resultado, pero Jordán le había cumplido a su hermano.

“Cuando vuelva a la actividad, quiero ser titular indiscutido”

Desde México y vía videollamada recordamos con cierta nostalgia ese día. Lleva puesto un buzo de la Selección de Ecuador. Está en cuarentena por el Covid-19 que tiene en zozobra al mundo y ha paralizado también al fútbol. Encerrado, Jordán ha contratado un preparador físico personal.

-Cuando vuelva a la actividad, quiero ser titular indiscutido-, me cuenta.

En Tigres, ha sumado minutos, unas veces siendo titular y otras partiendo desde el banco. Pero en la paralización obligada trabaja a doble turno para estar en forma. Sabe que de su titularidad depende cumplir otro de sus sueños: jugar Eliminatorias con Ecuador.

Antes de que el Covid-19 pusiera todo patas arriba, guardaba la esperanza de ser convocado a la Tricolor, camisa que ya vistió en el Mundial Sub-20.

Talento y mente tiene de sobra: sutileza para tocar la pelota, rapidez para encontrar espacios y recibir siempre bien perfilado, fútbol sin más artilugios más que el talento de la sencillez.

Jordán no pierde la cabeza por estar en uno de los equipos más importantes de México. Hay otras cosas que le enorgullecen más: como haberle terminado la casa a su mamá, ubicada en una zona popular de Manta.

-Es un sueño, una promesa que le había hecho-, cuenta.

Sin lujos innecesarios tanto en la vida como en el fútbol: Jordán quiere demostrar que lo simple no deja de ser profundo, como el recuerdo de su hermano, la casa de su mamá y un pase puesto al vacío.

Ignacio Loor

Un comentario en «JORDAN SIERRA, EL ARTE DE LO SENCILLO»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *