GUSTAVO ALFARO: ESPERANZA Y REALIDAD

El proceso de Gustavo Alfaro al mando de la selección ecuatoriana de fútbol ya está en marcha y, más allá de estar o no de acuerdo con la designación del entrenador argentino, las primeras impresiones invitan a la esperanza.
Desde el primer instante en que se oficializó su llegada, Alfaro ha manejado un discurso prometedor pero a la vez realista. Parece tener bastante claro el panorama y el momento en el que asume, la tarea no es para nada sencilla y por ello la responsabilidad se aumenta. Es una decisión muy valiente, sea quien sea el director técnico en cuestión, tomar la selección ecuatoriana en este contexto y después del desastre dirigencial conlleva un gran mérito.
Y es que el argentino es un técnico que, podrá gustar más o menos por su estilo de juego, pero si algo lo caracteriza es el trabajo arduo. Ahí está la mejor carta de presentación posible del nuevo entrenador del equipo de todos; seriedad, responsabilidad y un perfil acostumbrado a tomar equipos en situaciones críticas.
La imagen que muchos se hacen de Alfaro es por su última experiencia en Boca Juniors, donde por cierto no le fue mal, pero basar el análisis solo por lo que mostró ahí sería bastante injusto. Es un técnico que, reitero, se caracteriza por agarrar a sus equipos cuando las papas queman en búsqueda de generar estabilidad, justamente lo que necesita la selección ecuatoriana hoy en día.
Luego se podrá discutir si su elección está pensada en el proyecto 2030 que tanto vendieron Egas, Estrada y compañía o solamente en el proceso para Qatar 2022; la primera sensación apunta más hacia lo segundo. Y no está mal si queremos a una selección competitiva durante las Eliminatorias, pues Alfaro maneja un estilo de juego adaptable al futbolista ecuatoriano y que no requiere de mucha metodología, dato no menor cuando lo que menos hay es tiempo.
Eso sí, si hay algo en que dejar en claro es que debemos ser pacientes. No se puede exigir resultados después del desastre que armaron a la interna los dirigentes, se necesitará de tiempo para empezar a hablar de aquello. En realidad más que resultados, lo que se le debe pedir a Alfaro es asentar las bases futbolísticas para la nueva era, ir haciendo el recambio generacional y, más que nada, generar estabilidad en la Tricolor. No es poca cosa, incluso de conseguirlo será más importante que tener un boleto a Qatar y no confundamos, todos queremos a un Ecuador competitivo, pero también tenemos que ser conscientes del momento que atravesamos.
Y Alfaro tiene la película clarísima, al menos es lo que se puede entrever tras sus primeras declaraciones como entrenador de la selección. Sin la necesidad de vender humo, generó ilusión siendo estratégico y muy sensato con cada una de sus palabras, contagia su optimismo.
“No vine acá a cumplir un contrato de trabajo. Yo vine a vivir la mejor etapa de mi vida profesional, y para eso vengo a trabajar”
Gustavo Alfaro, en su presentación como entrenador de Ecuador.
Es momento de remar todos hacia el mismo lado, Alfaro es el nuevo seleccionador y, aunque con la clase de dirigentes que hay en la FEF nunca te puedes confiar, el perfil del entrenador argentino es muy serio y se puede conseguir grandes cosas con el tiempo y la seriedad necesaria que se le de al proceso. Confiemos, porque talento hay.
Nuestra esperanza puesta en Alfaro. Será una alegría para esta pandemia? Felicitaciones a Petronio Valdivieso por su análisis