CRÓNICA DE UN SENTIMIENTO NACIONALISTA: 56 AÑOS DEL BI-TRI

Contar la historia de un equipo repleto de melancolía por lo que es/fue nunca será fácil. Paso las páginas de sus memorias y la añoranza es inevitable; sus jugadores, cuerpos técnicos, resultados, títulos, hinchada y ese sentimiento nacionalista parece que te hablan de un equipo centenario; sin embargo; “apenas” hoy son 56 los años de vida de esta noble institución que ha dado un sentido de pertenencia muy grande a sus hinchas. Ese sentir nacionalista entendiéndolo como un concepto de unión con un grupo que está más allá de tu prójimo.
Dicen que cada persona es el triunfo de toda una generación y en El Nacional lo aplica, por lo que es preciso recordar su ascendencia. El Club Mariscal Sucre, fundado en 1960 realizó grandes actuaciones en el torneo de Segunda Categoría, tanto que ya para 1963 obtuvo un cupo para jugar en Serie A. Así emergería el Club Deportivo El Nacional.
Desde sus inicios El Nacional fue un escenario especial, donde los jóvenes crecieron por necesidad, porque se los lanzó y ofreció un rol importante en el equipo. El talento siempre tuvo una oportunidad y esto repercutió en la selección ecuatoriana que históricamente se nutrió de varios jugadores del cuadro “Criollo”.

En su primera temporada en la serie de privilegio el “Equipo Militar” sería Subcampeón y apenas tres años después (1967) conseguiría su primer título tras superar a un claro favorito CS Emelec, rompiendo así la hegemonía del Guayas. La hazaña fue orquestada por el DT italiano Vessilio Bártoli y el goleador y contador público Tom Rodríguez una de las primeras glorias de “La Máquina Gris”

Los años siguientes no fueron los mejores para el equipo, una crisis a la interna, acompañada de problemas económicos hicieron que el equipo dejase de ser competitivo por seis temporadas; sin embargo, lo mejor estaría por llegar. En 1973 El Nacional levantaría su segundo trofeo de la mano de Héctor Morales, quien sería jugador y DT esa temporada. La historia recién empezaba…

“Aquí se forman y se forjan los mejores futbolistas ecuatorianos”
Hablar de un equipo de reclutamiento y observación de jugadores en edad formativa en Ecuador nos hace pensar en la actualidad del fútbol; más meticuloso, amortizado, en donde nada está puesto a la especulación; sin embargo, este concepto no es tan actual como lo pensaríamos. Desde los años 70 el Club Deportivo El Nacional vio en la formación de jóvenes una oportunidad para detectar talento emergente a bajo costo y con un rango de proyección que le permita al equipo estar peleando siempre los primeros lugares y que el equipo se convierte en la base de la selección ecuatoriana. Resultado de aquello han salido jugadores como José Villafuerte, Ermen Benítez, Fabián Paz y Miño, Carlos Ron, Orlando Narváez, Antonio Valencia, Christian Benítez, Renato Ibarra y una lista interminable de nombres que llegaron al club en etapas formativas.
Los años 70 / El primer tricampeonato

Resultado de todo un proceso de captación “La Máquina Gris” logró conformar un equipo de culto que entendió al fútbol como una diversión constante y marcó a toda una generación de futboleros, consiguiendo el primer tricampeonato (1976, 1977 y 1978) en la historia de los torneos ecuatorianos. Fabián Paz y Miño fue el goleador en un equipo repleto de figuras como Wilson Nieves, Carlos Ron, Flavio Perlaza, Vinicio Ron, Milton Rodríguez un joven José ‘Cielito’ Villafuerte y otros grandes jugadores más. El equipo flotaba en la cancha y parecía imposible que otro cuadro le haga frente.
El Bitrícampeonato
Parecía imposible que la hazaña realizada años atrás pueda ser repetida, sin embargo ‘Los Puros Criollos’ conservaban la base del primer tricampeonato y su sistema de captación seguía trayendo nuevo talento al equipo. Así se conformaría un nuevo equipo que ganó el Bitricampeonato (1982, 1983, 1984) e hizo fantasear a los románticos y enamoró con su dinámica, además catapultó a la élite nacional a un gran número de jugadores nacionales. Algunos de los nombres propios: José ´Cielito’ Villafuerte, Ermen Benítez, Wilson Armas, Fernando Baldeón, Carlos Delgado y más.

José ‘Cielito’ Villafuerte

Consideré pertinente darle un apartado especial a quizá la figura más relevante en la historia de los “Puros Criollos”. El ‘Cielito’ Villafuerte una leyenda viviente que por testimonios, textos y vídeos sé que fue de uno de esos que jugadores cogen la pelota para salvar a los suyos, de esos que la piden en el momento complicado, que resuelven problemas, que son líderes totales y absolutos. Jugadores que van más allá de su profesión, que adoran sus colores. Cuentan los que saben que tenía una serie de recursos que ya no se ven en el fútbol actual, porque ya no hay parques, calles ni potreros, sino campos perfectos, conos y pizarras. Hoy en día, dedica su vida a entrenar a futuras joyas del equipo.
Fabián Paz y Miño

Otro de los jugadores que merecen un espacio es el goleador histórico del equipo Fabián Paz y Miño; poco que decir de esta gloria criolla que no esté dicho: un delantero nacido para jugar en aquel Nacional tricampeón y puede que la pieza más representativa del ciclo. Su salida simbolizó el fin de una etapa.
Copa Libertados 1985
Durante esta época de ventura para El Nacional en los años 80 también se dio la mejor participación del equipo en torneos internacionales, llegando a la semifinal de la Copa Libertadores en 1985 y logrando una de las gestas más importantes de equipos ecuatorianos en la máxima competencia continental hasta ese entonces. Geovanny Mera y Villafuerte firmarían una excelente actuación
Pd: Para 1986 el equipo vería su noveno titulo
Los 90’s

La década comenzaría con un record que prevalece hasta ahora en el fútbol ecuatoriano, se trata de la mayor racha invicto de un equipo ecuatoriano en torneos locales. El Nacional con 26 partidos sin conocer la derrota; paradójicamente este año el cuadro militar no sería campeón.
En 1992 la sonrisa de los hinchas rojos regresaría y de gran forma al vivir el ‘Monumentalazo’ cuando empató con Barcelona de local, desbaratando la fiesta amarilla que aparentemente estaba ya dada. Los globos y papeles amarillos sirvieron para homenajear a una gran camada de jugadores que, dirigidos por Ernesto Guerra uno de los mejores entrenadores en la historia del equipo lograron levantar la copa a través de “El gran capitán” José Lupo Guerrero.
Una vez más la escuela formativa de El Nacional seguía educando y potenciando más jugadores; ya se evidenciaban los primeros pasos de un tal Jhovani Ibarra y un tal Cléber Chalá. La historia de estos nombres se cuenta sola…
Ya en 1996 llegó la ansiada undécima, al vencer al CS Emelec en partidos ida y vuelta con un joven Cléber Chalá que empezaba a poner su nombre entre las máximas figuras del club. Por cierto, jugadores como Agustín Delgado, Juan Carlos Burbano, Ebelio Ordóñez y Wellington Sánchez empezaban a dar de qué hablar en el país.
Nuevo siglo, nueva camada de futbolistas

Tuvieron que pasar 9 años para que ‘Los Puros Criollos’ vuelvan a acariciar la copa; de todos modos, la mayoría de los anteriores años el equipo había sido competitivo, pero no tuvo suerte. En el clausura del 2005 El Nacional sería campeón de la mano del paraguayo Ever Hugo Almeida con un equipo que tenía una idea clara, comportamientos correctos, objetivos definidos; todo eso combinado con pura jerarquía. El Atahualpa respiraba fútbol.
Jorge Guagua, Antonio Valencia, Félix Borja, Christian Benítez, Otilino Tenorio, Pedro Quiñónez, Segundo Castillo, David Quiroz y Christian Lara son algunos de los nombres que conformaban este equipo. Cantera pura.
‘La Máquina Roja’ acompañado de la continuidad de su cuerpo técnico y de gran parte de la base de futbolistas del anterior año, volverían a repetir el título y el bicampeonato fue una realidad. Ecuador se vestía de rojo nuevamente
Me permitiré contar esta definición del campeonato desde los ojos de un niño riobambeño de 10 años, hincha de El Nacional. El Olímpico de Riobamba que normalmente vestía de azul y rojo fue testigo del último trofeo que levantaría la ‘La Gloria del Fútbol’, esta vez con un estadio repleto y totalmente arropado de rojo esperanza. El niño contaba que nunca vivió algo igual antes, durante y después del partido. Familias, hinchas y aficionados de distintas partes del país reunidos en el primer estadio olímpico del país, el resultado sería un empate que puso a saltar, gritar y llorar de la alegría a los hinchas Criollos, pero que también alegró a la Sultana de los Andes porque el Olmedo con aquel resultado se adjudicaba el segundo lugar.
El ‘Chucho’ Benítez con lágrimas en los ojos se acercaba al sector de los visitantes donde se encontraba la Marea Roja para festejar con los asistentes, Jhovani Ibarra obsequiando gorras conmemorativas del campeonato, Ángel Fernández afligido anunciando su adiós al fútbol profesional, Segundo Castillo apartado en un momento íntimo con su espiritualidad y Walter Ayoví demostrando que se puede renacer. Así el Bi-Tri se despediría de los campeonatos.
2006 Fin del aporte de las Fuerzas Armadas
El equipo como parte de sus activos contaba con un aporte económico importante de las Fuerzas Armadas, sin embargo, el Gobierno decretó que ninguna institución pública tenía la obligación de aportar a una entidad. Esto supuso un golpe duro para la economía del equipo, pero la estabilidad del club ya no solo dependía de lo que podía generar este ingreso, así que en teoría El Nacional podía seguir siendo un equipo competitivo, pues contaba con un importante dinero de algunas transferencias de jugadores a equipos ecuatoriano y al exterior, además contaba con una cantidad considerable de hinchada y socios.
El declive
Los siguientes años han sido de tiempos obscuros para el club, se perdió la brújula; los ideales con los que se manejaba el equipo fueron obviados y mal interpretados por un sin fin de directivas que pasaron. Esto derivo en una grave crisis institucional, económica y por efecto dominó deportiva; donde el equipo entro en una dinámica negativa porque la necesidad de conseguir buenos resultados, obligó a tomar decisiones en pro del corto plazo y esto terminó de hundir al club, al dejar de lado los principios de gestión y dirección deportiva con el que se trabajó en épocas de bonanza.
2018 Números rojos para el Rojo

Parecía imposible ver a El Nacional tan a la deriva, pero esta temporada terminó por desvestir todos los problemas estructurales del club. Encontramos a un equipo aplastado por las deudas, con una plantilla limitada, en el banquillo un inmovilismo táctico impresionante y en el césped un once apático, predecible e intrascendente. Todo esto desembocó en el descenso matemático de categoría al terminar en penúltimo con apenas 39 partidos, pero una luz de esperanza/suerte tocó las puertas Criollas, el controversial cambio en el reglamento para el formato 2019 salvaría a los Militares del descenso, al validar la presencia de 16 equipos en Serie A.
Actualidad
La coyuntura del equipo no ha cambiado demasiado comparando con los últimos años, actualmente se vive y se siente la destrucción total y despiadada de un estilo, una esencia; una identidad, EL SENTIMIENTO NACIONALISTA que tantos réditos dio y que hoy por hoy se ha perdido. El horizonte seguirá siendo sombrío mientras los que dictan las órdenes no regresen sus ojos y memoria a los orígenes. Como en la vida y en el fútbol a veces es necesario mirar atrás para reconocernos y reinventarnos.
“Ser hincha de El Nacional es un sentimiento lleno de amor a los colores, de nostalgia, de agradecimiento, pero sobre todo de orgullo por ser un grande en la historia en el fútbol”
Daniela Terán – Hincha / Ex Jefe de Prensa
En el club permanece la melancolía, la nostalgia y el pesar del pasado; el derrotismo del futuro se apodera de los rasgos ideológicos de esta noble institución. El equipo precisa y necesita de nuevos espíritus rebeldes, de personalidades impetuosas y análogas en todos sus campos para volver a renacer.
En fin, la crisis puede ser educativa y un motivante; de estos malos ratos nace la innovación y creatividad. No olvidemos que Roma no se construyó en un día y siendo francos El Bi:Tri ha perdido gran parte de su mística y jerarquía, pero esto debe servir como un ejercicio de autocrítica para quienes tomen las decisiones en el equipo y pensar que las decisiones a corto plazo o éxitos momentáneos, no deben tapar la falta de un modelo.
Larga vida a esta noble institución; grande en historia, grande en hinchada, grande en títulos y grande en fútbol. ¡Felices 56 a la Gloria del Fútbol, el Club Deportivo El Nacional!