Lucía Yépez: Nunca dejes de creer

Detrás de la octava medalla olímpica de Ecuador, conquistada este 8 de agosto de 2024, se encuentra una historia de resiliencia absoluta. Lucía Yépez, la luchadora que se subió al podio en los Juegos Olímpicos, es el vivo ejemplo de superación. La niña que un día vendía esferos para poder entrenar, hoy brilla con una medalla de plata en el escenario deportivo más importante del mundo.
Lucía, oriunda de Mocache en la provincia de Los Ríos, tiene apenas 23 años, y ya se erige como la número uno del ranking mundial en su categoría. Su palmarés es digno de admiración: campeona de los Juegos Bolivarianos, Juegos Suramericanos, Juegos Panamericanos, y del Campeonato Mundial U23. Además, ha obtenido un bronce en el Campeonato Mundial de Lucha y ahora, una histórica medalla de plata en los Juegos Olímpicos.
Estos logros son el fruto de años de esfuerzo y dedicación desde su niñez. Sería fácil suponer que tras su formación deportiva hubo una estructura sólida que la respaldó, pero la realidad en Ecuador es muy diferente.

Nacida el 18 de febrero de 2001, en Mocache, Lucía se mudó a Quevedo a los 8 años debido a una decisión familiar. Allí, su vida cambió para siempre cuando, por pura curiosidad, asistió a una pelea en el Estadio 7 de Octubre. Fascinada por lo que vio, una entrenadora la invitó a probar la lucha. Esa chispa de curiosidad no solo transformó su vida, sino que también dejó una marca imborrable en la historia deportiva de Ecuador.
Los comienzos no fueron fáciles. Su familia atravesaba serias dificultades económicas, lo que complicaba su preparación deportiva. Sin embargo, Lucía, con el permiso de su madre, comenzó a vender lápices y esferos para costear sus implementos de entrenamiento. Muchas veces, no tenía dinero para el pasaje hacia las prácticas y dependía de la generosidad de los conductores que la llevaban.
Estos sacrificios forjaron el carácter de una verdadera campeona, una luchadora no solo en la colchoneta, sino también en la vida. La “Tigra”, apodo que surge por una promesa a su entrenador de luchar con la ferocidad de un tigre, demostró que no hay obstáculo insuperable cuando se tiene determinación.
En 2017, tras acumular numerosos títulos a nivel local y nacional, Lucía ingresó al Plan de Alto Rendimiento del Ministerio del Deporte. Gracias a su esfuerzo, sacrificio y talento, logró situarse en la élite del deporte ecuatoriano, dedicándose profesionalmente a la lucha. Sus éxitos trascendieron las fronteras del país, consolidándola como una de las luchadoras de mayor potencial en el mundo.
Ese potencial se confirmó en cada competencia internacional, con un punto culminante en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020+1, donde Lucía quedó entre las ocho mejores de su categoría, obteniendo un diploma olímpico.
Pero para Lucía, siempre hay más por conquistar. Tras su participación en Tokio, declaró: “Yo crecí desafiándome a mí misma constantemente. Nunca me he dado por vencida. Y ahora puedo decir que le daré una alegría a Ecuador con una medalla olímpica”.
Tres años después, cumplió su promesa al ganar la primera medalla en deportes de contacto para Ecuador en la historia de los Juegos Olímpicos. Una medalla de plata que lleva consigo un profundo significado.
En la categoría de los 53 kg femeninos de lucha libre, Lucía se destacó como una de las competidoras más fuertes. Solo cedió puntos en la final ante Fujinami, desplegando un estilo de lucha ofensivo, lleno de agresividad, técnica de primer nivel y una estrategia inteligente. Su desempeño la llevó a la gran final y a obtener una medalla de plata histórica.

Este logro se convierte en la cuarta medalla olímpica obtenida por una deportista ecuatoriana, siguiendo los pasos de Neisi Dajomes y Tamara Salazar en halterofilia, y Glenda Morejón en marcha relevo mixto. Además, sella su nombre en el Olimpo del deporte nacional al ser la octava medalla en la historia del país y la primera en un deporte de contacto. Un logro eterno.
Y esto es solo el comienzo. A sus 23 años, Lucía Yépez tiene mucho más por ofrecer. Ella misma lo ha anticipado al finalizar su participación en París: “Me voy a preparar muy duro para ganarle a la japonesa. Sé que volveré a estar en lo más alto, y esta vez ya no será una plata, será con un oro olímpico”.
Esa es la mentalidad de una campeona. Esa es la mentalidad de alguien que llena de orgullo y emoción a 18 millones de ecuatorianos. ¡Gracias por tanto, Lucía!

Rongbbachkim, eh? Just gave ’em a looksee. Seems promising, alright? You might dig it! rongbbachkim