CON CARIÑO, PARA BARCELONA

Un año en el que los estadios se cerraron y la tristeza lideró los torneos del mundo, el fútbol demostró que posee capacidad para alegrar multitudes y llenar de júbilo incluso al corazón más golpeado; Barcelona SC, el 29 de diciembre de 2020 logró dibujar en miles de ecuatoriano la sonrisa más sincera y sacó lágrimas que sorprendentemente en esta ocasión fueron de alegría.

La pandemia golpeó. Los equipos y futbolistas tuvieron que adaptarse a la nueva realidad que les regalo mascarillas y les quitó al jugador número 12, la fiel hinchada. Sin aficionados los estadios se sintieron fríos y vacíos. Todos estos atenuantes hicieron del torneo 2020 especial e inolvidable, lo cual fue complementado con el nivel de los equipos y los grandes partidos que se vivieron en tan corto tiempo. Contando hasta el último gol se determinó que en un año tan especial, el campeón se lo conocería por medio de una vibrante final entre equipos tradicionales del país, que viven su propia historia de grandezas e invictos. 

La sublime sensación de gloria que estaba contenida en los hinchas amarillos tuvo su estallido en Ponceano, en una noche en la que Casa Blanca presencio como el sol es capaz de brillar en medio de la mas profunda tiniebla. Con todo en su contra tan solo un rayito de esperanza amarilla iluminaba al pueblo torero que soñaba con gritar ¡Barcelona Campeón!.

Desde lo futbolístico el año de Barcelona fue intermitente, con un DT Bustos criticado por su estilo de juego y decisiones para afrontar los partidos; jugadores con bajo nivel y puntos perdidos de manera irracional. En el horizonte no se veía al equipo Guayaquileño como campeón. Aun con estos puntos negativos no se pueden olvidar aquellos episodios memorables que marcaron esta temporada, antes de la final, que definitivamente posee el nivel máximo de emotividad. 

Los enfrentamientos ante Emelec fueron emocionantes y bastante determinantes. En el partido de la primera etapa Colman empezó a escribir su propia historia. En los últimos minutos y con  un gol que le dio tres puntos a Barcelona mientras que al paraguayo le otorgo un lugar en el corazón de la hinchada amarilla que duplica el valor de los tres puntos cuando estos se los ganan a Emelec. En la segunda etapa, el clásico del astillero tenía un sabor especial; empatados en puntos, el ganador podría ser el líder de la tabla de posiciones y emprender un camino directo a la final del torneo pero Barceló impacto en el horizontal la ilusión de los eléctricos y para los amarillos fue un empate con sabor a victoria.

Los enfrentamientos ante Liga Deportiva Universitaria de Quito en las etapas dejaron un mal sabor de boca y a Christian Alemán sin equipo. ¡Cómo vas a perder ese penal Cristian! fue lo último que se escuchó en Casa Blanca aquel 7 de marzo cuando Liga lograba otra victoria de local y mantenía su tan apreciado invicto. En la segunda parte del campeonato el partido fue más doloroso para los canarios de 2 a 0 arriba, los albos lograron empatar 2 a 2. E incluso fue el detonante para que Bustos recibiera mayor número de críticas.

Al final se dio lo inesperado, Barcelona obtuvo su cupo a la final pero lo que no tenía era certezas y favoritismo. El ídolo iba con una mochila de responsabilidades y corazones que desde que el equipo se consolidó como ganador de la segunda etapa empezaron a latir por el campeonato. Con la historia, estadísticas y pronósticos en contra Barcelona disputó uno de los partidos más importantes de la última década. 

Eran 180 los minutos que separan a uno de los equipos de la gloria. Un partido diferente con tinte de clásico debía tener un final de película. Los penales paralizaron a un país y pusieron de rodillas a muchos que levantaban su plegaria para que el milagro sea posible.  

La final fue escrita y en los pies de Álvez, Oyola y Díaz estuvieron los corazones de los aficionados que los veían detrás de una pantalla y también de aquellos que seguramente desde lo más alto del cielo alentaban al equipo que por años causó tristezas pero también sacó sonrisas. Lo que nadie sabía era que por primera vez en la historia del fútbol eran dos los arqueros que protegían el arco. En Barcelona estaba Burrai y con él su padre, que desde siempre lo alentó y quiso verlo campeón. Burrai y su historia que no era relevante hasta que se puso la amarilla y atajó la historia. Una historia en la que Barcelona, el más querido pero el más sufrido, al que más se le exige pero al que muchas veces llegan jugadores sin hambre de gloria. Barcelona, el que pierde cuando debe ganar y el que gana cuando un país necesita un motivo para ser feliz, logro lo imposible y alzo la copa.

En un año en el que los abrazos están prohibidos el título número 16 de Barcelona unió a la mayoría de los ecuatorianos y fue una muestra clara de esa grandeza de la que se les habla a las nuevas generaciones. Se escribió un nuevo capítulo en la historia canaria, se consolidaron nombres históricos y Alfaro Moreno demostró que el amor por un club puede sobreponerse ante todo, porque Barcelona tiene la capacidad de enamorar a propios y extraños que deciden hacer suyo al equipo mas popular del Ecuador.

Barcelona es un amor incondicional, sufrido pero que te recompensa cuando menos lo esperas. ¡Gracias Barcelona! te esperamos el 2021 con fuerzas renovadas y con mucha hambre de gloria porque aún quedan objetivos que lograr. Por ahora celebramos tu grandeza, amamos tus colores y decimos una vez más ¡Barcelona Campeón!. 

Melissa Palma