GÓMEZ, EL HIJO QUIERE ESCRIBIR SU PROPIA HISTORIA EN FRANCIA.

Durante ochos días, Emilio Gómez generó expectativa por su participación en el Abierto de Francia. Su ranking ATP, 156, le permitió obtener un cupo en la fase clasificatoria del Grand Slam que se juega en París sobre polvo de ladrillo. Debía superar a tres rivales para meterse en el cuadro principal donde intervienen 128 tenistas de élite.
En la ‘Qualy’ también inician 128 jugadores y luego de cinco días solo 16 clasifican al ‘Main Draw’ donde ya están los mejores de la actualidad.
Emilio Gómez inició su actividad en Roland Garros el lunes 21 de septiembre, el sorteo determinó que enfrente, ni más ni menos, al mejor pre-clasificado de las fases previas, el brasilero Thiago Seyboth-Wild (rankeado 107) que venía de ser eliminado en primera ronda del ‘US Open’ hace pocas semanas.
Sin ser favorito, el guayaquileño se impuso con relativa facilidad, en menos de hora y media despachó a su contrincante con parciales 6-3, 6-2.
Dos días después volvió a la arcilla parisina para derrotar a Filip Horansky de Eslovaquia en tres sets 6-4, 2-6 y 6-4. El europeo, al igual que el ecuatoriano, no registraba antecedentes de Torneos ‘Majors’.
Sin perder tiempo, el jueves 24 de septiembre la organización determinó que la raqueta #1 de Ecuador salga a la cancha para superar el último obstáculo hacia el cuadro principal, ese escollo lleva por nombre Dmitri Popko, proviene de Kazajistán. El ganador de esta ‘Match” debutaría en un Grand Slam la siguiente semana, el kazajo con 23 años o el sudamericano con 28.
Este fue el partido más exigente de los tres de la ‘Qualy’, pese a que Popko no tenía mejor ranking que Gómez. Dmitri ganó la primera manga 6-2, Emilio igualó a llevarse la segunda por 6-4, en la última se fueron hasta el ‘tie-break’ y el tenista guayaquileño se impuso contundentemente, donde solo perdió un punto.
Clasificación histórica para uno de los fijos representantes ecuatorianos en el equipo de Copa Davis en los últimos años, luego de que los hermanos Lapentti culminaron su ciclo deportivo.
Por primera vez desde 2010, Ecuador tendría un delegado en la pista en un Grand Slam. El último fue Nicolás Lapentti, también en Roland Garros, fue derrotado por Taylor Dent en primera ronda.
El hijo de Andrés Gómez, ganador del Abierto de Francia en 1990, esperaba que la ‘Qualy’ finalizara para que un nuevo sorteo determine el rival en la ronda inicial, bien podría ser emparejado con pre-clasificados como Álex De Miñaur (Australia), Filip Krajinovic (Serbia) o Taylor Fritz (Estados Unidos), ante jugadores que no sean siembras o en el mejor de los casos ante otro tenista proveniente de las fases de calificación.

Finalmente, el destino no le marcó un rival de los más fuerte ni uno de similares condiciones a las suyas, fue uno intermedio, el italiano Lorenzo Sonego de ranking ATP 47, 25 años de edad, con poca experiencia en los torneos principales del deporte blanco, dos veces en Australia, dos en Wimbledon, tres en Estados Unidos y su debut en Francia se dio en 2019 donde tuvo la “suerte” de arrancar ante Roger Federer, cayó 3 sets a 0 ante el insigne suizo. En todas ellas no superó la segunda etapa
El lunes 28 de septiembre cerca de las 15h00 de Francia, 08h00 de Ecuador, Emilio Gómez iniciaba su primera participación en el torneo que su padre tuvo grandes jornadas tenísticas en la década de los 80 y su página más gloriosa la escribió en 1990 al ser campeón. Sonego estaba al frente y partía como favorito.
Un ace para el italiano, dos dobles faltas para el ecuatoriano, un quiebre por lado y el primer set se definió en tie-break. Parecía que el nacido en Turín lo ganaba, tenía el desempate a su favor 5-0 pero Emilio sacó toda la estirpe del apellido Gómez en lo que a tenis se refiere y ganó los dos puntos de su servicio, luego los dos siguientes que sirvió el oponente y dos más suyos para remontar y ponerse 6-5. Lorenzo Sonego igualó, Gómez realizó un mini quiere y con el saque a favor cerró el set 8-6. En los Grand Slams, los partidos de varones en el cuadro principal se juegan al mejor de cinco sets. El guayaquileño necesitaba dos sets más para ser el ganador.
El segundo set no empezó bien para el triunfador del primero porque el italiano quebró, pero no supo confirmar el quiebre y Emilio Gómez si lo hizo, 2-1 arriba para nuestro crédito, pero luego no podría mantener su saque y caería 3-6, situación similar al tercer set que perdió 1-6.

El cuarto estaba obligado a ganar para forzar un quinto y ahí buscar el triunfo, primer ‘Game’ ganado, quiebre, confirmación para ponerse 3-0, cada uno mantuvo su servicio hasta el octavo juego (5-3), Gómez sacaba para set pero Sonego quebró y luego igualó el set. Por segunda vez, alargaron la manga a un desempate y el ecuatoriano lo volvió a ganar.
Las tres horas de partidos ya habían sido superadas, el mejor en el desenlace pasaría a segunda ronda, la ligera ventaja de experiencia de Sonego sobre Gómez se impuso y un solo quiebre fue suficiente para ganar el definitivo quinto set 6-3. En tiros ganadores también fue superior (10 a 6) y cometió menos errores forzados (6 a 12).
El italiano abusaba desde el inicio con ‘Drop shots’ pero en la mayoría de veces le dio resultado, casi siempre el atleta ecuatoriano se vio sorprendido y no llegaba a tiempo para conectar a la pelota que llegaba con efecto muy cerca de la red.
Cuando Lorenzo Sonego consiguió el punto de partido festejó con un grito ensordecedor como si hubiera pasado a la final. Emilio Gómez no tuvo el mejor de sus partidos, pero lo llevó al extremo y puso en apuros en varios pasajes a su rival que en último set celebraba cada punto con mucha euforia.
Por superar las fases preliminares e instalarse en primera ronda, Gómez obtendrá un premio económico superior a los 50 mil dólares y ascenderá varios puestos en el ranking ATP.
Su primera aventura en Francia dejó una grata impresión y marca el camino para que otros tenistas tricolores sigan sus pasos y se ilusionen con ser permanentes participantes en Roland Garros y los demás torneos ATP como en décadas pasadas lo hicieron Andrés Gómez y Nicolás Lapentti.
Au revoir