#ColumnaRabonera: Un aplauso a la sensatez de los hinchas
La pandemia ha cambiado nuestra forma de vida de una manera muy radical. Un día, estábamos en el estadio alentando al equipo de nuestros amores o trabajando para llevarle las emociones de ese partido al público; y al otro, el simple hecho de estar en la calle sin las medidas de protección adecuadas, podía ser nuestra sentencia de muerte o la de algún familiar.
En los primeros meses, vivíamos en la incertidumbre de no saber cómo cuidarnos, qué hacer para protegernos y cómo evitar esparcir la enfermedad. Por el otro lado, en un campo distinto al de la salud, la educación, el trabajo; que eran un motivo de constante preocupación en toda la población, en menor medida surgía la duda de qué iba a pasar con los distintos torneos en el fútbol ecuatoriano.
Para la mayoría, una simple diversión o un pasatiempo; para otros, una fuente de ingresos para sus familias. Y es que esto precisamente fue el debate durante mucho tiempo cuando ya se había suspendido el campeonato. Mientras se hablaba de si el fútbol debería volver o no, muchos decían que no era importante, que era algo que no debía preocupar a las autoridades y debían concentrar sus esfuerzos en otras cosas. Otros, al vivir del desenvolvimiento de este deporte, no veían la hora de que se dé luz verde para que regrese el fútbol.
Se hablaban de medidas de bioseguridad, de distintos protocolos que las autoridades de los entes del balompié nacional proponían, y ahí surgieron las primeras preguntas: ¿Y el dinero de dónde va a salir? ¿Cómo se van a financiar las pruebas para los jugadores y demás involucrados de los clubes?
Pero tal vez una de las mayores preocupaciones de quienes estaban en contra de la reanudación del fútbol era el comportamiento de las barras bravas y los hinchas en general.
Y no los culpo, pues la forma de ser de muchas agrupaciones como estas es la de no importarle nada salvo el equipo al que apoyan. Lo han demostrado a lo largo de los años de forma positiva, alentando y poniéndole música y color a los partidos; y de forma negativa, llegando incluso a agredir y hasta asesinar a personas que usan un color distinto de camiseta.

A muchos les preocupaba que la pasión pueda superar a la coherencia y la prudencia, y lleguen a los estadios a realizar ‘banderazos’ antes, durante o después de los partidos. ¿Qué significaba esto? Aglomeraciones, contagios, muertes; lo que hemos vivido estos meses.
Sin embargo, se realizó un primer partido simulacro para analizar el regreso del fútbol y cerciorarse de que se cumplan con las medidas dentro y fuera del estadio. Muchos estaban expectantes a que las barras de uno de los equipos vayan al estadio y arruinen todo. Pero no, no fue nadie.
Después, se jugó otro partido en la capital. Misma historia, ninguna aglomeración.
No siendo suficiente, las mismas barras lanzaron comunicados llamando a la cordura de sus integrantes para que no realicen ‘banderazos’ ni nada que se les parezca para no perjudicar la vuelta del fútbol.

Esto nos puede dar una idea de qué tan bien podemos comportarnos. Si todos nos proponemos cumplir el mismo objetivo, podemos llegar muy lejos. Y la vuelta del fútbol ha logrado eso, que nos quedemos en nuestras casas viendo o escuchando los partidos (por cierto, nosotros los transmitimos en nuestro Facebook) y de esa forma podamos distraernos de toda esta situación y del encierro.
Nosotros permitimos que se dé el espectáculo, y ellos, en la cancha pueden jugar al fútbol tranquilos y de esa forma no solo ayudamos a los futbolistas y a llenar nuestro tiempo de ocio; sino también al utilero que le redujeron su sueldo porque no habían partidos, a la jefa de relaciones públicas que puede hacer su trabajo nuevamente, al periodista que con una programación más interesante puede pautar con marcas y obtener publicidad. Nos ayudamos todos, y de esa forma, incluso pudimos lograr que vuelva la serie B y en breve la Superliga Femenina. ¡GANAMOS TODOS!
Hubo un caso, sin embargo, en donde la barra de un equipo sí realizó una juntada en las afueras del estadio y agitó sus banderas en la llegada de su equipo. Pero esto también nos ayudó, porque pudimos ver cómo todos se unieron para recriminar esta actitud e incluso para que ellos mismos vean el error que cometieron y no lo vuelvan a hacer.
En fin, si esto fuera un brindis, quisiera que en este momento todos levantemos nuestras copas y celebremos a todas aquellas agrupaciones que han ayudado a que el fútbol regrese y han guiado a sus integrantes a mantener este comportamiento. Si bien algunos han fallado, han regresado a ese camino de la sensatez y para todos ellos quisiera les demos un fuerte aplauso. Pues así como recriminamos actitudes negativas, violentas, anarquistas; debemos reconocer cuando toman estas posturas positivas y sensatas.
Esperemos se mantengan así hasta la culminación del campeonato y cuando el árbitro pite el final del último partido y un equipo se corone campeón; recordemos que al salir a la calle a celebrarlo no encontraremos nada útil, tal vez, solo encontremos la muerte.
Vivamos el fútbol en casa, con nuestra familia o en soledad. Ya habrá tiempo para invitar a ver el fútbol a los amigos, a sus parejas, a la tía, al primo, a la abuelita, al vecino; por ahora, cuidémonos entre todos y cuidemos el fútbol. No lo perdamos otra vez.
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