LA DOS SEMANAS MÁS BRILLANTES DEL TENIS ECUATORIANO, 30 AÑOS DESPUÉS


Andrés Gómez con el título de Roland Garros.

El guayaquileño de 1,93 metros de estatura, 185 libras, 30 años, cabello negro, luciendo camiseta blanca, chaleco, polines y zapatillas del mismo color, y pantaloneta oscura está listo en la pista central para afrontar su primera final del Abierto de Francia, en frente tiene a un joven Andre Aggasi, el último obstáculo para sumar a su palmarés un Grand Slam.

Es domingo 10 de junio de 1990 y Andrés Gómez Santos, cabeza de serie 4, ha tenido dos semanas fantásticas en las canchas parisinas, en las que se impuso a cada rival. Primero el español Fernando Luna y luego el uruguayo Marcelo Filippini fueron derrotados en sets corridos.

En tercera ronda en partido entre zurdos, Aleksandr Volkov de Rusia puso más resistencia y el ecuatoriano se vio forzado a ceder un set por primera vez en el torneo, Andrés lideraba 2 a 1 y cuando empezaba a oscurecer y con la firme intención de no jugar una quinta manga: “Encontré un huequito en el ruso y le caí con todo, el saque me salvó de nuevo y de repente me creo que no es que es mi arma y la confianza me hace tirarlo donde quiero en el momento que más lo necesito.  6-3 el cuarto (y el partido) terminado, oscuro pero lo terminé. ¡A octavos! 6-2, 7-5 4-6 6-3.

La primera semana de competencia está por terminar, solo los mejores siguen en carrera. El ecuatoriano ganó su tercer partido el viernes 1 de junio y espera por rival del “match” entre Magnus Gustafsson y Diego Pérez, el primero lo gana pero termina lesionado, se anuncia el retiro  del sueco lo que le da el pase directo a cuartos de final al “Zurdo de Oro”. Su siguiente partido sería luego de cinco días.

Karel Novacek y Thierry Champion buscan una plaza en la fase de ocho, en donde Andrés Gómez espera sin mayor exigencia que entrenamientos diarios luego del retiro de Gustafsson, la atención del ecuatoriano está en esos dos nombres, la ansiedad crece: “Cuartos de final se jugarán el miércoles y el mío será el segundo partido de la cancha, si es con Champion en la central, si es con Novacek en la 1. Saber el horario me tendrá más tranquilo y me puedo organizar mejor”.

La mejor participación de Gómez Santos en cualquier Grand Slam había sido llegar a cuartos de final, en 1984 por ejemplo, se instaló en esa instancia en Roland Garros, Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos. No viajaba a Australia. En París Iván Lendl frenó su camino a la final, posteriormente fue campeón, lo mismo ocurrió en 1986 y 1987, misma fase, mismo rival, idéntico resultado, eliminación del ecuatoriano, título del checoslovaco.

El europeo se había convertido en una barrera constante para el sudamericano en la búsqueda de sus metas deportivas, siempre que Andrés tenía un buen torneo sobre polvo de ladrillo, Iván lo paraba a dos escalones de la final, pero esta vez Lendl no participaba. En la época actual es como que siempre que juegues Roland Garros, llegues a instancias finales y el sorteo del cuadro principal siempre te lleve a eliminarte con Rafael Nadal.

“Enfrentaré al francés Champion que le viró el partido a Novacek, por primera vez no jugaré en cuartos contra Lendl. Pero mañana tendré otro rival igual de peligroso: el público. Todas esas Copa Davis de visitante frente a Argentina, Brasil o Paraguay me van a ayudar muchísimo”.

El tenista tricolor conocía a su rival, estaba acostumbrado a jugar con público en contra y quería aprovechar la ausencia del número 1 del Mundo, quien lo había dejado al margen de la disputa del título en tres ediciones anteriores en Francia, tenía una tarea pendiente que era superar el quinto partido.

“Hoy me levante más tranquilo de lo normal, es un día especial, vengo luchando, haciendo cambios y buscando hacer una semifinal en mi carrera. Tengo los títulos más importantes de tierra pero nunca he hecho una semi de Slam. ¡Y estoy muy tranquilo!

Entre esos títulos importantes sobre arcilla estaban el Conde de Godó que había ganado en Barcelona pocas semanas antes para revalidar el triunfo de 1989, en dobles también levantó el trofeo en dupla con Javier Sánchez Vicario.

Con confianza en sí mismo, mucha energía, precisión y soltura en cada tiro, Andrés Gómez liquidó al local Thierry Champion en tres sets y por fin pudo llegar a una semifinal sobre la arcilla de Francia tras haber luchado toda la década para lograrlo.

El sueño de ser campeón se veía cada vez más cerca. En la semifinal lo esperaba el austriaco Thomas Muster y el partido le tenía más que estudiado: “La táctica será no tirarle dos pelotas iguales, le cambiaré alturas, efectos, potencias, tiraré drops y subiré a la net. No verá la misma bola dos veces seguidas, lo voy a enredar, lo voy a hacer perder el control.”

Y así lo hizo, cumplió con lo programado, errores al mínimo y aprovechó las condiciones climáticas y la superficie para despacharlo en tres parciales y acceder por primera ocasión a una final de Gran Slam. Una vez más debería presentarse en la Philippe-Chatrier en el partido que podría llevarlo a inmortalizar su nombre en aquel recinto deportivo.

La final del Abierto de Francia la disputarían un experimentado ecuatoriano ante un joven norteamericano que había irrumpido rápidamente en la élite del tenis mundial, ambos buscaban su primera corona en uno de los cuatro Grandes.

“Yo tenía clara la táctica que debía utilizar. No podía dejar que los puntos sean demasiado largos, él por el contrario buscaría que los puntos sean largos. Lo que era importante para mí era que habíamos jugado tres veces y yo llevaba la ventaja de 2 a 1, le había ganado dos veces (a Agassi). Me sentía favorito,  este era el torneo por el que tanto había luchado y estaba en ese día (la final) y lo único que podía hacer era ganarlo.”

El guayaquileño en algo más de media hora gana el primer set, el de Las Vegas iguala el partido con parcial de 6-2. “El primer game del tercer set fue la clave del partido. Luego de que me arrasó en el segundo él subió en confianza y a la vez en su juego. Cuatro devoluciones rápidas y agresivas en puntos claves y en largo game obtengo el quiebre. Otra vez conduzco el partido.”

Más errores que tiros ganadores de lado y lado pero el que más falló fue el joven de extraño cabello largo y cintillo, 6-4  y la balanza en la final se inclina del lado ecuatoriano, 2 a 1.

Andrés Gómez sabe por dónde ir para lograrlo, 5-4 en el cuarto set y el servicio es suyo.

Inicia con punto en contra tras un derechazo se queda en la red, 0-15. Con un smash iguala el game 15-15. Se acerca a la net y Agassi sorprende con un “passing” de revés al que Gómez solo puede acompañar con la mirada 15-30. Nuevo tiro forzado del estadounidense que se eleva y con otro “smash se marca el 30-30.

Primer servicio errado, el segundo sale bien, paralela que exige a Agassi y la respuesta se queda en el net. Punto para game, set, partido y campeonato.

Los nervios no pueden faltar en este momento, el primer saque nuevamente pega afuera. Segundo servicio: “La combinación que me dio tantos partidos hoy me da Roland Garros, saque abierto y forehand por la línea”. 6-3, 2-6, 6-4, 6-4, ¡Andrés Gómez es campeón en París, Francia!

El trabajo arduo, diario, disciplinado en cada entrenamiento, en cada partido generaban aprendizaje y era el momento de la recompensa. Luego de ganar 19 títulos individuales en el Circuito ATP, 15 de ellos sobre tierra batida, triunfar en el torneo más importante sobre esta superficie era el mayor premio para el tenista de Ecuador. Logro inédito en el deporte del país que en aquel entonces no podía ser comparado con ninguna otra gesta. Luego llegaría Jéfferson Pérez en Atlanta 1996, Liga de Quito en Río de Janeiro 2008 o Richard Carapaz en el Giro de Italia 2019.

“Ganar un Grand Slam es el máximo honor que puede tener un jugador de tenis. Cualquier cosa que haya hecho antes, valió la pena para ganarlo y todo lo que ha venido después ha sido increíble”.

Gómez saludando a Agassi tras el final del partido y la consecución del título.

Antonio Flores

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *