#ColumnaRabonera: De dirigentes a barrabravas

Chilindrina. Chompiras. Cachivache atómico. Primitivo. Complejos freudianos. Cuatro Caras. En fin , una colección fantástica de adjetivos dignos de pelea de barrio, pero de los finos, por supuesto. Así califica actualmente la guerra verbal entre Nassib Neme y Esteban Paz.

El intercambio vergonzoso entre los dirigentes parece calcado a lo que los barrabravas de cada uno de sus equipos replican en redes sociales con total naturalidad. En ese caso nadie se asombra, son hinchas, fanáticos, seres pasionales que no se ahorran epítetos para restregar triunfos deportivos de un equipo contra el otro. Otro día más en la oficina dirían algunos.

Pero cuando las principales cabezas de dos de los equipos más importantes del país se rebajan a la misma trama, la cosa cambia. Y es por una razón incuestionable: representan una institución. Todo lo que ambos presidentes se dicen, se acusan, se sacan en cara, ensucia no solo sus apellidos, sino los escudos de Liga de Quito y Emelec.

La polémica nunca ha estado exenta del fútbol ecuatoriano, al igual que la corrupción. Cómo la mayoría de cosas que suceden en nuestra tropical tierra, todo se queda en rumores, leyendas urbanas y el conocido “me contaron por ahí”. Y la guerra Neme-Paz repite el discurso. El caso Chila-Cheme es la manzana de la discordia actual, y a pesar de las declaraciones extemporáneas, trae consigo un mensaje claro: hay muchos trapos sucios en nuestro fútbol.

Saltarán entonces las acusaciones de amaños, de árbitros vendidos, de documentos falsificados, de ofertas previas a partidos importantes, etcétera, etcétera, etcétera. Estamos ante la institucionalización del chisme, del palabreo entre hinchadas. Porque de eso no va a pasar, se los juro. Esta película ya me la ví.

Al parecer, mucho tiempo fuera de las canchas no sólo está afectando físicamente a los jugadores sino que mentalmente a sus dirigentes, que en el caso de los mencionados, han decidido llevar el juego y el entretenimiento a otra cancha: el bochinche. Nada positivo se puede sacar de este tipo de situaciones bochornosas y que ayudan, inclusive, a incitar la violencia injustificada entre los simpatizantes de cada equipo.

No señores Paz y Neme, ustedes no están para barrabravas. No los veo saltando en el alambrado sin camisetas insultando al contrario como juego. Ustedes están para otra cosa, justamente para lo contrario: dar orden, ejemplo y señales de cordura. Esperemos que la verborrea termine pronto, y que la pelota sea la que hable, y nada más.

Ángel Largo

Columnista y comentarista de fútbol. Analista de tenis y fan de Roger Federer. Docente universitario y estudiante de asesoría filosófica. En Twitter @angelargocom

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