LigaPro, ¡juégatela!

Al parecer, tomar decisiones colectivas en la LigaPro no es su fuerte. La última reunión maratónica que tuvieron no fue suficiente para decidir qué sistema de campeonato usar para el (posible) regreso al fútbol en el futuro inmediato. Todo se trasladó para el 22 de junio. Sí, casi un mes para encontrar consenso.

En la mesa está el Plan A, que es el campeonato original como se venía jugando hasta la malograda fecha 5 y por otro lado el Plan B, que trata de dos octogonales, distribuidos por cercanía geográfica a ida y vuelta, 28 fechas y ganador de cada grupo pasa a la final. El tema descensos es otro drama sin resolver, la más grande piedra en el zapato.

¿Qué debe optar el fútbol ecuatoriano para volver, a medio año, luego de la peor crisis humanitaria y económica de su historia? Pues de algo muy simple, probado y contundente: la novedad. Sí, lo que el Ecuador necesita en este momento es algo novedoso, algo diferente qué de otro tema para hablar, qué disimule dolores, que aplaque heridas, que reparta emociones y sonrisas.

En los inicios del fútbol profesional, allá por los finales del siglo XIX, fue justamente la capacidad de este juego para provocar esperanza lo que le llevó a la inmortalidad. Pasó de ser la vedette de los aristócratas a la alegría del obrero mal pagado. Y fue ahí entonces, entre el dolor y la pesadumbre de una clase explotada en las lumbreras de la revolución industrial, qué el fútbol se convirtió en un bálsamo. La pasión en forma de pelota que aliviana la pesada carga de La existencia por al menos, 90 minutos.

Hoy, más 100 años después, nuevamente el fútbol recibe el encargo de calmar aflicciones, no como distractor, sino como aliciente. Y es en eso donde deben centrarse los dirigentes para tomar la decisión. En la esencia del juego. Si de mí dependiera, me voy por el Plan B. Es lo novedoso, lo distinto, lo que causaría revuelo y discusión. Permitiría notoriedad en época de gradas vacías y sobre todas las cosas, es el menos peligroso para los jugadores por la limitación de desplazamientos.

En estos momentos, donde la cabeza del ecuatoriano está en otro lado, hay que apelar a la novelería como estrategia, y de eso el hincha ecuatoriano sabe bastante. Imaginen un Emelec vs Barcelona peleando de tú a tú como favoritos de su zona, contra ellos los rebeldes manabitas. Del otro lado, en Pichincha se definiría de una vez quien es el que más arrastra, sumando a ellos la fuerza tungurahuense en auge.

¿El sistema es perfecto? Ni de broma, pero ello también da para el espectáculo. ¿Cómo harán Olmedo y Cuenca en su aventura costeña? ¿Orense en su primer año en la A sin tener que subir casi a la altura, hasta dónde puede llegar? Y así, un abanico de posibilidades. El fútbol necesita estar en la boca de todos y así sobrevivir a la pandemia, a la crisis, a las peleas dirigenciales y todas las hierbas propias del tercer mundo.

Apelo a que la cordura ilumine a los mandamás del fútbol nacional el próximo 22 y se la jueguen. Porque es una opción arriesgada, pero necesaria. Quién sabe si entre toda esta incertidumbre generada por el COVID-19, lo único que sigue intacto es esta certeza: fútbol, pasión de multitudes.

Ángel Largo

Columnista y comentarista de fútbol. Analista de tenis y fan de Roger Federer. Docente universitario y estudiante de asesoría filosófica. En Twitter @angelargocom

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