“PARA MÍ ES UN ORGULLO SER ECUATORIANO”

Con una sonrisa y como es característico de Hernán Galíndez siempre de buen humor, así nos habla desde su casa uno de los grandes referentes de Universidad Católica, pues desde su llegada en 2012 cuando el Trencito Azul jugaba en la serie B, “El Gordo” como lo conocen todos, charla con D’Rabona contándonos un poquito de su infancia, su carrera, los golpes que le ha dado la vida, pero también del resurgir que ha tenido desde el día que decidió venir a Ecuador, pues sin saberlo en ese momento, estaba llegando al país del cual se enamoraría.

Sin saber ya cuanto tiempo ha pasado encerrado junto a su suegra, su esposa y su nene, Hernán nos cuenta lo difícil que ha sido el afrontar esta pandemia mundial que a Ecuador le ha pegado fuerte, su rutina se ha visto completamente modificada, pues ahora únicamente sale cuando es indispensable y por las compras de la casa, además de que su nuevo compañero de entrenamiento es su hijo, con el que sale a un pequeño parque dentro de la residencia donde vive a patear pelota; martes y jueves se reencuentra con sus compañeros en los entrenamientos por internet comandados por Santiago Escobar y a diario sigue manteniéndose en forma personalmente para no perder físico en estos tiempos, siempre teniendo en mente que lo que el futbolista hace, no se compara con lo que los héroes de la salud y control viven a diario por salvar vidas en el país.

Hernán Galíndez junto a su esposa y su primer hijo

Días atrás Universidad Católica subió un video a sus redes sociales denominado “El Grito de Guerra” donde Hernán era el protagonista, esta producción de multimedia fue del agrado de miles y hasta millones de ecuatorianos, “El Gordo” Galíndez nos cuenta que la idea salió de parte de la dirigencia, quienes le solicitaron escribir unas líneas y luego de repasarlo varias veces obtuvo un producto final que conmovió a muchos hasta las lágrimas.

“Hay gente que me escribió y me decía hiciste ese video porque quieres ir a la Selección”

Quien se sienta a charlar con Hernán percibe de inmediato su calidez y humildad, características que se ven reflejadas en sus gestos con el prójimo y con su querido Ecuador, durante estos días ha realizado varias donaciones para quienes lo necesitan, mismo gesto que tuvo en el 2016, luego del terremoto que azotó principalmente a Manabí y lo propio cuando hace algún tiempo junto con su compañero y amigo Facundo Martínez, se hicieron cargo de los estudios de algunos niños; cada una de estas muestras de solidaridad prefiere mantenerlas en el anonimato pues quiere ayudar siempre de una forma normal, sin necesidad de hacerse ver ante la necesidad del otro.

Un futbolero desde pequeño, pues desde los 4 años estaba cerca del balón junto con su hermano mellizo y desde ahí no detuvo su carrera, aunque varias veces ha tenido golpes fuertes que le han hecho preguntarse si era o no bueno seguir en el fútbol. Desde temprana edad Hernán ya tenía oponentes fuertes, prueba de ello nos cuenta que el primer gol que le marcaron fue de parte de un tal Lionel Messi, otro de los nombres importantes del fútbol es el de Ángel Di María, quien fue su compañero en Rosario Central y aún es su amigo, pues “El Fideo” nunca se olvida de sus amistades.

Hernán Galíndez: argentino del Rosario Central, llega el 18/01 al ...
Hernán durante su etapa en Rosario Central

Su debut en primera no lo olvida, pues desde chico tuvo que remar de atrás, varias veces teniendo que esperar su oportunidad al ser relegado por otros arqueros que ya estaban en “El Canalla”, pero aquel primer partido contra Racing recuerda que entró con todos los aderezos que un partido puede tener (suplir a su compañero expulsado, la hinchada rival caliente y con un penal en contra), de ahí en adelante el camino fue difícil, pues con Rosario Central tuvo que afrontar el descenso, golpe que lo marcaría en su carrera.

Recordar y hablar de ello le es bastante difícil y se refleja en el rostro de Hernán, ese descenso con Rosario fiel una de las cosas más fuertes y difíciles que tuvo que afrontar, pues no solo se vio involucrado él, sino también su familia, los hinchas rosarinos (fiel del futbolero argentinos) vivían con un fanatismo desbordante, al punto que saber que su equipo perdía la categoría era imperdonable.

“Fui amenazado yo, fue amenazada mi madre, fue amenazada mi abuela, ese día me di cuenta que yo ya no podía seguir ahí, me tenía que ir”

Hernán entendió que él y su familia no merecían pasar por esas cosas y como dicen por ahí luego de la tormenta llega la calma, así fue para Galíndez, pues en el 2012, la vida y el fútbol le daban una nueva oportunidad de triunfar, esta vez fuera del país que lo vio nacer y sin saber que esa decisión le cambiaría la vida y le daría un nuevo hogar.

Pese a los momentos difíciles que ha vivido, mantiene esa calma y tranquilidad que lo caracteriza, cosa que se ha demostrado en Ecuador desde su llegada a Universidad Católica, donde no solo ha podido demostrar sus cualidades como portero y ganarse la titularidad, también se ha convertido en referente del equipo, manteniéndose en la plantilla por tantos años y recibiendo el cariño de los ecuatorianos.

Recuerda lo que vivió de pequeño y esto ahora lo impulsa para no solo ser un gran profesional, pues su deseo es que el día de mañana no lo recuerden por eso, para Hernán lo primordial es ser una gran persona y que en el futuro su nombre se recuerde por todos sus gestos y su don de gente, prueba de ello siempre está dispuesto a regalar sus guantes o camiseta cuando algún pequeño se lo pide, porque a su edad muchas veces no podía tener guantes para entrenar y cuando le regalaban, el apreciaba enormemente esos detalles.

Para “El Gordo” el momento de elegir quedarse en Ecuador y nacionalizarse, se centra en un día en particular, posterior al terremoto del 2016, Hernán fue a comprar víveres que quería donar y para su sorpresa las estanterías estaban vacías, pues todo había sido comprado para mandarlo a la Costa, en ese momento se dio cuenta de lo fuerte que puede ser Ecuador unido y su decisión fue quedarse de largo en el país; hace poco cumplió un año desde que tras una larga espera, el 25 de febrero del 2019 pudo obtener la nacionalización que tanto deseaba por los servicios relevantes que ha tenido, mismos que son indiscutibles.

La ilusión de vestir la camiseta de la Selección de Ecuador siempre estará y es por ello que sigue esforzándose día a día, temporada tras temporada, porque tal como él nos cuenta, únicamente el día que se retire podrá terminarse ese sueño, dado que tanto dentro como fuera de las canchas, para Hernán siempre será un honor defender al país que eligió y decir “para mí es un orgullo ser ecuatoriano”.

¿De dónde sale el apodo de “El Gordo? Hernán nos cuenta que si bien es un apodo que trae de siempre, entre risas recuerda que su amigo Facundo Martínez fue el que propagó el mismo cuando llegó a Ecuador, pues el gran capitán camaratta es un experto en conocer a todos los jugadores de fútbol.

Tras estar varias temporadas en “El Trencito Azul” Hernán tiene palabra autorizada para armar un once ideal de los compañeros con los que ha compartido y pese a que las opciones eran varias, se animó a lanzar la alineación de Universidad Católica que Hernán Galíndez pondría en cancha.

Ilusionado porque junto a su esposa están a la espera del nacimiento de la nueva integrante de la familia, Hernán se motiva siempre en su familia para cada reto que asume y pese a que aún quiere seguir varios años en las canchas, en un futuro cuando cuelgue los guantes se ve siendo entrenador de arqueros, manteniendo esa rutina de un profesional ordenado y responsable, disfrutando de su otra pasión como lo es el pádel y esperando que el país del que tanto se enamoró, siempre se mantenga unido para poder quedarse siempre junto a su familia.

Aquí la entrevista completa:

Andrés Silva

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