Un campeonato de emergencia

Nada será como antes. Es lo único que tenemos seguro. El mundo es ahora mismo un mar de incertidumbre y esa sensación también atrapa al fútbol, el principal espectáculo de entretenimiento del planeta que deberá replantearse para lograr sobrevivir. 

Esta pandemia agarró al fútbol ecuatoriano en una dura y confusa etapa de transición. Con la FEF por un lado con proyectos a largo plazo y malos entendidos internos y la Liga Pro del otro en modo prueba/error año tras año. Retomar actividades será complejo y si las decisiones no son acertadas, será un suicidio

Mientras la Tri depende de decisiones que tome la Conmebol, la Liga Pro, presidida por Miguel Loor, tiene más libertad para encontrar alternativas. En estos días se habló de un Torneo Regional lo que a priori, sería una apuesta interesante. Dos grupos de 8 equipos divididos por cercanía geográfica, menos movilización, protocolos estrictos de seguridad e higiene, estadios sin público, torneo corto ida y vuelta para definir ganadores y plazas para campeonatos internacionales por puntos acumulados. Campeón sale de un solo partido o dos entre los punteros de cada grupo. En teoría, funciona.

Pero tiene pros y contras como todo, como la vida. Aunque hace rato el ingreso por asistencia del público dejó de ser sostén de los equipos de Primera (sino equipos como IDV o Católica no existirían) esta decisión la anularía por completo. ¿Vuelve el Pay Per View con eso? Suena como lo más lógico, aunque con una economía golpeada y en recesión, sólo el amor por el balón y los colores harán a la gente pagar por lo que veía hace poco gratis. Sería la hora de medir cuán grande en la pasión futbolera en el país.

Otra es la conformación de los grupos. La lógica indica Costa y Sierra por separado, aunque por cantidad de equipos de cada región al menos 2 deberán venir a la planicie a competir contra Emelec, Barcelona, Guayaquil City, Delfin, Liga de Portoviejo y Orense. ¿Cuenca y Olmedo? ¿Los tungurahuenses se distribuyen? Como sea el caso, se verían perjudicados al extremo al jugar casi todos sus partidos de visitante con el calor y la humedad de la zona.

¿El regionalismo como combustible? Es la gran apuesta. La competitividad debe continuar y esto sería un atractivo potenciado. Hay morbo de por medio en ver quien sale campeón en un tú a tú entre el mejor de cada región. Sin gente en las gradas no hay peligro de desmanes y sí, puede ser la chispa de picante para un torneo de emergencia hecho para salvar los muebles.

¿Funcionará? No tenemos manera de saberlo. Solo sabemos que pese a todo, la pelota no se mancha, y está vez no tiene que ser la excepción. El mundo seguirá girando con Covid-19 y post Covid-19 y habrá que buscar la manera, entre los sobrevivientes a esta catástrofe, de seguir disfrutando de las pocas cosas que, nos vaya bien o mal, nos roba sonrisas, lágrimas y emociones únicas. Una de esas es el fútbol y hay que protegerlo a como dé lugar.

Ángel Largo

Columnista y comentarista de fútbol. Analista de tenis y fan de Roger Federer. Docente universitario y estudiante de asesoría filosófica. En Twitter @angelargocom

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